Una intensa ola de calor está afectando a Turquía, con temperaturas récord y fuertes vientos que favorecen la propagación de incendios forestales. Varios focos activos se encuentran en el sur, oeste y norte del país. Se han impuesto cortes de agua en la ciudad costera de Çesme debido a la escasez de agua.

Las olas de calor extremas, combinadas con vientos intensos y sequías prolongadas, están incrementando el riesgo de incendios forestales en muchas regiones del mundo. Turquía no es una excepción. Estos fenómenos no solo amenazan ecosistemas y viviendas, sino que también generan problemas de salud pública, escasez de agua y desplazamientos forzosos. La vigilancia activa, la preparación comunitaria y la adaptación al cambio climático son claves para mitigar sus efectos.



