Por primera vez desde 2015, se ha confirmado un brote de Chikungunya en Cuba, concretamente en el barrio de España Republicana, municipio de Perico (Matanzas), según el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí.
Mientras la OPS reporta más de 200.000 casos en las Américas en 2025, hasta ahora Cuba no había notificado ninguno oficialmente este año. Una paradoja, si tenemos en cuenta que el Departamento de Salud de Florida —a solo 160 km al norte— ha reportado bastantes casos de Chikungunya y Dengue importados desde la isla.
El virus chikungunya llegó a las Américas en diciembre de 2013 (San Martín) y se expandió ampliamente en 2014‑2015, con alrededor de 1,8 millones de casos sospechosos en la región. Cuba solo notificó 6 en 2014 y 28 casos en 2015, se declaró libre de chikungunya en 2017 y después nada.

¿Qué está ocurriendo realmente en Cuba?
La escasa notificación oficial contrasta con los datos indirectos observados en países vecinos. Este brote pone de relieve el valor de la vigilancia epidemiológica indirecta, especialmente en contextos donde el acceso a datos oficiales es limitado o poco transparente.
El brote ha activado medidas de control vectorial: fumigación, protección de depósitos de agua y campañas de saneamiento. Aunque el tratamiento es sintomático en el 98% de los casos, no existe aún un tratamiento antiviral y la vacuna aún no tiene un uso generalizado (solo aprobada en algunos países).
Para los profesionales de salud global, viajeros y responsables de vigilancia: Florida puede estar actuando como un marcador centinela de lo que está ocurriendo en Cuba. Estos patrones refuerzan la necesidad de:
- Fuentes complementarias de información.
- Herramientas de inteligencia epidemiológica en tiempo real.
- Estrategias regionales de prevención coordinadas.
En Fundación iO seguimos el brote de cerca a través de nuestras plataformas de análisis. Más información en 👉 www.globalriskatlas.com



