El 29 de julio de 2026, Alemania notificó el primer caso humano autóctono de virus del Nilo Occidental del año y el primero registrado hasta ahora en el estado de Renania-Palatinado. Desde 2019 se detectan cada verano y otoño entre 4 y 35 infecciones adquiridas localmente, principalmente en el este del país, aunque en los últimos años han aparecido casos en nuevas regiones. La persistencia estacional confirma que el virus puede sobrevivir al invierno y encontrar condiciones climáticas favorables para su transmisión.
La mayoría de las infecciones son asintomáticas; alrededor del 20 % provoca un cuadro febril y aproximadamente una de cada 100 personas desarrolla enfermedad neuroinvasiva. Entre estos casos graves, la mortalidad se sitúa entre el 5 y el 10 %, especialmente en personas mayores, inmunodeprimidas o con enfermedades cardiovasculares.
No existe vacuna ni tratamiento antiviral específico. Las principales medidas preventivas son el uso de repelentes, ropa larga, mosquiteras y la eliminación de criaderos de mosquitos. Alemania mantiene vigilancia en humanos, aves, caballos y mosquitos, además de medidas específicas para garantizar la seguridad de las donaciones de sangre.



